Alquilar o comprar: ¿Cuál está más de moda? ¿Cuál es el perfil que accede a cada una?

Vamos a analizar si el auge de los alquileres es una tendencia firme o es algo pasajero.

Según las estadísticas, ha habido una ligera tendencia hacia el alquiler a lo largo del 2021, pero a pesar de esa tendencia, vivir de alquilar sigue siendo un mal negocio. Una mala opción financiera, conocida por todos, pero que no impide que esté experimentando un auge (tal vez) momentáneo.

La cuota hipotecaria media está ahora mismo en 600 euros, mientras que el precio medio del alquiler se sitúa en la franja de los 1.000 euros y subiendo. Según estas cifras residir de manera habitual en una vivienda que pertenece a otra persona, sigue siendo la opción más cara y ese es un primer dato que ya debería hacernos reflexionar.

Esta contradicción en el precio se explica porque el país vasco sigue sin disponer de una oferta de alquiler razonable que no tiene visos de cambiar en el corto ni en el medio plazo.

El número de viviendas que se alquilan es limitado, de un nivel de adecuación no siempre óptimo y a un precio comparativamente alto con los sueldos actuales.

De manera que al final viven de alquiler, sobre todo, los más jóvenes, las personas de rentas bajas o con escasa capacidad de ahorro –y que, paradójicamente, se ven obligadas a pagar más porque no pueden acceder a un crédito hipotecario– o las que buscan soluciones provisionales, muy a menudo por cuestiones de movilidad laboral. Es decir, con mucha frecuencia alquilan los que no tienen más remedio y se encuentran atrapados en un círculo del que les es muy difícil salir.

Ese círculo del cual cada vez es más difícil salir está haciendo que el incremento de la demanda de alquiler sea una tendencia firme.

Con los sueldos actuales muchas personas no pueden hacer frente al desembolso inicial que se exige para acceder a un crédito hipotecario. Los bancos realizan campañas y realmente su política es la de dar el 80% del valor de compra de la vivienda. Pero en la realidad, mucha gente que anda contando mes a mes como llegar a ese 20% de ahorro no tiene en cuenta que luego existen una serie de impuestos y gastos como el del notario, registro de la propiedad, comisiones de apertura, gestoría…que te llevan a disponer ahorrado otro 10% más.

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Esa incapacidad de ahorrar ese 30% del valor de la vivienda resulta aún más complicado mientras se viva de alquiler.

Por lo tanto la solución pasaría por sacar de la chistera muchas viviendas de alquiler que hagan que la demanda vaya encontrando viviendas y el precio medio vaya bajando poco a poco.

El gobierno está realizando una tourne por todos los fondos de inversión a la búsqueda de inversores que apuesten por el build to rent a lo largo de todo España.  Pero aquí no estamos viendo esas mega construcciones para ampliar el parque de viviendas en alquiler que hagan sostener el incremento del precio del alquiler.

Esa opción de promociones privadas sobre suelo público donde se construye para alquilar, son vistas por los expertos como prometedoras pero el escenario global en nuestra zona seguirá siendo de escasez generalizada de vivienda en alquiler por la falta de oferta de vivienda a precio asequible.

Se han probado diferentes medidas, la experiencia de contener el precio de los alquileres en ciudades europeas como Barcelona demuestra que estas líneas de actuación hacen que desaparezca gran parte de la oferta de viviendas en alquiler, con lo cual se consigue el efecto contrario.

La falta de stock de vivienda barata en alquiler, “crea ansiedad entre las personas que buscan vivienda, ya que empuja a los propietarios a exigir nóminas altas, contratos fijos, seguros de pago u otros criterios que garanticen que van a poder cobrar sus rentas”. “como siempre”, los grandes perjudicados van a ser “quienes menos garantías de este tipo pueden aportar, los más desfavorecidos”.

En resumen: No es cuestión de modas. Alquilan los desplazados por motivos laborales y los que aún no piensan en un hogar definitivo o no pueden permitírselo. Compran personas de mediana edad con mayor poder adquisitivo que buscan su vivienda definitiva y, además, crean un patrimonio cara al futuro.

Esta es el resumen de la falta de una verdadera política de vivienda, algo que ha brillado por su ausencia en los últimos 50 años.

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